Clasificar la información es ponerle a cada tipo de dato una etiqueta según qué tan delicado es, para que todos sepan cómo tratarlo: el calendario escolar puede publicarse; el expediente médico de un alumno, no.
Es como los colores de un semáforo en los documentos: verde se comparte con cualquiera, amarillo solo dentro de la escuela y rojo solo con quien lo necesita.
En términos técnicos
- Se define un esquema de pocos niveles (normalmente cuatro).
- El dueño de la información decide su nivel según el daño que causaría su divulgación, modificación o pérdida.
- Cada nivel tiene reglas de manejo: dónde se guarda, quién accede, cómo se envía, si se imprime y cómo se destruye.
- La información se etiqueta (en el nombre del archivo, el encabezado del documento o con herramientas automáticas).
¿Dónde la vas a encontrar?
En gobiernos (información reservada y confidencial), en empresas (documentos marcados como internos o confidenciales), en herramientas como Microsoft Purview o Google Workspace que etiquetan documentos y en las reglas de cualquier escuela sobre expedientes y calificaciones.